testimonios que hunden

El horror de las fosas comunes ha vuelto a nuestro país: Torturan, matan y queman personas en Madre de Dios

Las primeras denuncias se hicieron hace más de un año. Sin embargo, el gobierno no ha hecho nada hasta el momento para detenerlas.

Publicado: 2017-03-09

Uno de los temas que pasó desapercibido luego de la marcha Con mis hijos no te metas, fue el horror que están viviendo decenas de personas en Madre de Dios debido a la aparición de un grupo paramilitar que tortura, mata y quema personas en los campamentos de mineros ilegales. 

Las imágenes recuerdan la peor etapa de la década de los 90: fosas comunes, restos de huesos, cuerpos calcinados, familiares llorando y buscando a sus desaparecidos. Un escenario terrorífico que se repite en esta región donde el Estado no ha sabido cómo lidiar con el problema de los mineros ilegales desde hace décadas.

En el reportaje de Beatriz Jiménez se recuerda que desde hace más de un año ya se hablaba en Madre de Dios que, en la zona conocida como La Pampa, existía un grupo de paramilitares que desaparecían y mataban personas. Sin embargo, el gobierno no le prestó atención hasta hace una semana, cuando fui imposible negar la existencia del grupo.

“En Madre de Dios, un grupo paramilitar tortura, asesina y quema a sus víctimas desde hace un año y nadie hace nada. Los familiares de los desaparecidos ingresan a recoger los cuerpos quemados, huesos y cenizas de sus hijos, padres, hermanos ante la indolencia de todo un gobierno y un ministro que mira para otro lado. En julio del año pasado, cuando estuve en La Pampa con la mamá de Aymee Pillaca, la boxeadora desaparecida, los mineros y comerciantes ya nos contaban de la existencia de los "guardianes de la trocha" y de las incineraciones...Entonces, sacamos impotentes los testimonios en TV esperando una reacción. Hoy sus cenizas son ya imposibles de ocultar”, comentó en una red social la periodista de Punto Final.

Otro periodista de la región, Manuel Calloquispe, informó que solo entre diciembre del 2016 y enero del 2017 se cuenta que hay 20 desaparecidos. Por lo que se podría estar hablando de decenas de asesinados en un periodo de un año.

Pero, por qué mata este grupo de paramilitares ?

la zona de la pampa durante un operativo militar. ahora, los mineros siguen teniendo el control de la zona. foto: actualidad ambiental.

La zona de La Pampa en Madre de Dios es uno de los lugares más peligrosos de la región, en ella pasan todo tipo de delitos a plena luz del día: desde asesinatos, pasando por la destrucción del medio ambiente, hasta la trata de personas. El motivo es el mismo: la fiebre del oro que sufre la región.

Sin embargo, muchos de estos mineros ilegales eran asaltados cuando llevaban el oro hasta la ciudad de Puerto Maldonado para venderlo, los asaltos se volvieron tan comunes que los mineros ilegales se organizaron y contrataron a un grupo que les “brinde seguridad” contra los asaltantes. Así nació este grupo paramilitar que ha asesinado a decenas de personas bajo la excusa de que son “asaltantes”.

Hace unos días, cuando la Policía realizaba un operativo contra trata de personas fue atacada por este grupo paramilitar, ellos respondieron y pudieron capturarlos. Sin embargo, la población casi evita que sean trasladados a la cárcel porque los consideran sus “ronderos”.

El reportaje reveló que estos detenidos son solo miembros de un grupo paramilitar más grande que estaría dirigido por licenciados de la Fuerzas Armadass. Además, muestró que su dominio es tal sobre la zona de La Pampa que incluso han creado un “peaje” que les permite decidir quién entra y quién sale.

Pese a todo, al parecer no existe una verdadera voluntad de acabar con este problema. En la morgue de Madre Dios el personal es insuficiente y tienen sobres de huesos que desde hace meses no son analizados y en la carretera, los policías ni el Fiscal no puede entrar a La Pampa sin arriesgarse a ser atacados. Lo que indica que estas fosas seguirán abiertas y funcionando.


Escrito por

Dánae Rivadeneyra

Periodista clásica. Leo, investigo, escribo y, como no puede ser de otra manera, me involucro. Ahora en París, ayer en Lima.


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