No indulta

keiko y alberto, una familia que se mantiene en política. foto: utero.pe

Cuando despertamos, el dinosaurio del fujimorismo todavía estaba allí

¿Por qué si todos los años recordamos que Alberto Fujimori tuvo un gobierno autoritario tanta gente lo apoya?

Publicado: 2017-04-06

El 5 de abril de cada año, los peruanos recordamos que el gobierno de Alberto Fujimori fue un régimen autoritario que no tuve reparos en corromper nuestra floreciente democracia. Entonces, si tenemos una fecha anual que nos recuerda lo malo que fue Fujimori, ¿por qué aún hay tanta gente que los apoya abiertamente?   

Cuando la maqueta democrática que era su gobierno comenzó a desprenderse luego del primer vladivideo, los especialistas anunciaban la desaparición total del movimiento político. Sin embargo, casi en soledad y sin el apoyo de sus colegas fujimoristas, Martha Chávez soltó unas palabras de consuelo y que ahora se han vuelto realidad: “La muerte del fujimorismo no es cierto, señora presidenta [del Congreso], porque el fujimorismo está en el alma de millones de peruanos”.

Luego de 25 años del “fujimorazo” y más de 16 de la caída de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, podemos decir con cierta preocupación que el augurio de Martha Chávez es cierto. Millones de peruanos se identifican con el fujimorismo, votan por este partido e intentan día a día en redes sociales revertir la imagen negativa que Fujimori para la mayoría.

Lo que se necesita es mano dura

EL DISCURSO DEL FUJIMORISMO CONSISTE EN DECIR QUE FUE ALBERTO QUIÉN DERROTÓ AL TERRORISMO. FOTO: TIEMPOVERDAD.COM

Hay un gran sector de la población que considera que los principales problemas del país podrían resolverse rápidamente con un “gobernante con mano dura”, es decir alguien como Alberto Fujimori, que ha sido ligado a sectores paramilitares como el Grupo Colina.  

"El perfil de votante del fujimorismo es alguien que cree que es necesaria la mano dura y cierta tolerancia con la corrupción para que el país funcione más o menos", dice el escritor Santiago Roncagliolo en la BBC.

La politóloga Laura Balbuena coincide con la idea de que el fujimorismo actual aprovecha esa cierta imagen de “eficiencia” que el partido fujimorista difunde de sí mismo. La famosa captura de Abimael Guzmán es sin duda su bandera más usada, pese a que se comprobó que Fujimori no estaba al tanto de la operación.

“A pesar de que Fujimori no fue el que capturó al cabecilla de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, es parte de su discurso decir que él lo hizo. La mal llamada 'pacificación' es usada entonces como lema de campaña para defenderlo", dijo a Infobae la especialista.

Para muchos peruanos que la captura se haya realizado durante el gobierno de Alberto Fujimori es parte de la eficacia y la mano dura que hizo posible que el país avanzara hacia la modernidad. Sin embargo, en este razonamiento se olvida o se ignora el costo social de sus políticas educativas, laboras, la violación de derechos humanos y el enorme robo que se realizó durante una década. 

Los otros partidos políticos son peores

EL FUJIMORISMO ES UNO DE LOS POCOS PARTIDOS POLÍTICOS SOBREVIVIENTES. FOTO: NOTICIASNORTE.COM

Al igual que el APRA, el partido ahora liderado por Keiko Fujimori es uno de los pocos que ha logrado sobrevivir en los últimos años. La gran mayoría de ellos, como el Partido Popular Cristiano (PPC), el Partido Nacionalista de Humala, e incluso el reciente Frente Amplio, se han desmantelado. Esto les dado la experiencia política para llegar a ser la segunda fuerza política del país.  

"El fujimorismo nunca fue muy fuerte, no es muy grande, pero los demás partidos han colapsado", dijo Steven Levitsky también al medio británico.

Además, otro factor importante de la popularidad del fujimorismo consiste en que a pesar de no ser un presidente de hechos, Alberto Fujimori fue un presidente simbólico. Fue a lugares remotos donde el Estado no había llegado antes, aunque eso no se tradujo necesariamente en una mejor vida de las personas, el recuerdo de ser reconocidos sigue siendo muy grande en esta población.

Mientras que el Estado no demuestra que puede mantener el orden y brindar protección a sus ciudadanos sin una “mano fuerte”, mientras los partidos políticos no sean tan catastróficos como lo son en nuestro país, el fujimorismo seguirá cautivando fácilmente a una gran parte de la población.

Y, mientras eso pase, Keiko Fujimori, o tal vez Kenji Fujimori, podrían llegar a la Presidencia como su padre. De pasar eso, la historia que comenzó el 5 de abril, no habrá terminado.


Escrito por

Dánae Rivadeneyra

Periodista clásica. Leo, investigo, escribo y, como no puede ser de otra manera, me involucro. Ahora en París, ayer en Lima.


Publicado en